Notas de Marzo


Notas Uno a Uno

LO QUE NOS DEJÓ MARZO

Bienvenido Otoño

Cuando me despedí en diciembre creí que volvía con ustedes al mes siguiente: ¡pero no!

Volví con las notas de marzo. Qué mes más lindo, disfruto mucho estos primeros meses del año, me encuentro por todos lados con energías renovadas.

Este marzo fue especial, porque no se si lo notaron, luego de varios años de sequía, la naturaleza nos mostró todo su esplendor. Me pareció un verano de esos de mi niñez.

Estas notas vienen cargadas de recuerdos, porque justamente eso hice en estos meses de descanso: reconectarme.

UN NUEVO MARZO

Marzo marca un inicio de un nuevo ciclo.

Este marzo hizo 19 años desde que me fui de la casa de mis padres y volvía solo los fines de semana. Este marzo hacen más años que vivo en Montevideo, que los que viví en Colonia. Hasta hace un par de años si me agarrabas distraída y me preguntabas donde vivía te contestaba “en Colonia”. Hoy siendo madre, lo veo como algo admirable. Creo que nunca caí en la cuenta de la madurez que implicó tal movimiento.

Fui una apasionada de la carrera, esta que elegí luego de una profunda búsqueda mientras estudiaba Ingeniería en Sistemas. Con 18 años me enfrenté a la tarea de elegir una profesión, y fui guiada por aquella que tenía más disciplinas en las que me iba mejor en la secundaria: Ingeniería en Sistemas, porque aseguraba tener trabajo antes y después de graduarme. Me encontré con una mezcla de sentimientos: extrañar a mi familia, vivir y manejarme sola en una ciudad con miles y miles de más habitantes (y movimiento) que mi querido Valdense. Me sentía sapo de otro pozo. Me daba vuelta en la calle con cada bocinazo.

Fui a terapia para entender por qué me sentía tan mal, y allí descubrí que lo que más conectaba conmigo no eran los números sino el crear. Hicimos el ejercicio de buscar recuerdos de mi infancia, y -como mi madre guardaba todo- encontré: dibujos de casas, planos, ropa que le confeccionaba a las muñecas, libros que dibujaba y escribía guión, todo siempre con mucho detalle.

Y así fue que, terapia mediante, me decidí por estudiar Arquitectura. Cuando comencé me sentí unida a mi generación desde planos más profundos. Nos reíamos de los mismos chistes, teníamos intereses (y tocs) muy similares. Era el único lugar donde me sentía como en casa, por lo que empecé y terminé en un abrir y cerrar de ojos.

El no ver el horizonte, el fuego de la estufa en el invierno, las comidas recién preparadas y en familia, el no saludar a la gente que pasa por la calle, la siesta, fue lo más dificil de esa separación. Cuando miro “the gap in reverse” me siento orgullosa y entiendo que con el título, recibí orgullosamente un premio por haberlo logrado aún estando lejos de mi familia. Para mi gusto, esa separación debería hacerse un poco más adelante.

Así que este marzo me convierte ya -a juzgar por la cantidad de años- en Montevideana. Todavía tengo acento, y mi esencia ahora condimentada con madurez, sigue siendo la misma.

Me encantaría saber sobre tu origen, si estas historias que te cuento resuenan en tí, y cómo haces para reconfortarte conectándote con tus raíces.

VIVIENDO COMO TURISTA

Si hay algo que no ha cambiado en mí es el ver con lentes de turista. Desde el más cotidiano de los paseos, cuando salimos caminando hasta el club, dando vuelta la manzana; hasta paseos en auto por el interior del país o paseos por el extranjero. Todo deja huellitas en mi, y voy mirando, observando todo.

Tanto tanto calan en mi estas experiencias, que cuando tuve oportunidad de escribir mi tesis de grado, junto con dos amigas, elegimos los viajes como fuente de inspiración y conocimiento.

Mi tesis fue un poco fracaso y la verdad es que nunca supe por qué. Salvamos raspando, capaz porque teníamos una hipótesis muy difícil de comprobar.

¿Por qué te traigo esto? Porque fue por esta fecha que hace 10 años, nos explicaban el por qué del fallo de la tesis. Y yo no fui. El día y la hora de ese fallo lo fijaron a la misma hora que mi última prueba de vestido de novia. Así que preferí quedarme con la duda, porque total, ya era arquitecta y una cuestión de números no era relevante en ese momento. Y la verdad es que había disfrutado tanto hacer esa tesis que hasta dolida quedé de haber salvado raspando la última materia de la carrera. Un tema de orgullo era, y no quería darle más vueltas. O sea, por un pelito casi que el 2014 podría haber tenido otro desenlace.

Sospecho que dejamos muchos cabos sueltos y que la temática no era tan comprobable para quienes corregían.

Pero yo hoy 10 años después sigo manteniendo firme el argumento de que los viajes transforman nuestra sensibilidad, favorecen la inspiración y estimulan la creatividad.

Así que con mucho fundamento filosófico pero aparentemente pocas herramientas, demostramos que los Arquitectos Modernos de 3 latitudes distintas habían desarrollado sus carreras muy influenciados por sus viajes. Así fue que nos dimos el lujo de estudiar la vida y obra de Luis Barragán, Alvar Aalto y Frank Lloyd Wright.

¡Qué linda experiencia, qué vidas más inspiradoras!

Creo aún hoy que esa tesis de puntaje dudoso fue la mejor manera de comenzar a dar los primeros pasos con título bajo el brazo. Y también, sin duda empecé a ver la vida como un viaje. Nunca doy por sentado por donde camino, vivo con los ojos bien abiertos en mi barrio, en Montevideo.
La verdad es que siempre fui un poco turista, y observaba todos los detalles: dicen que eso es propio de quienes vivimos muy conectados con la naturaleza. Propio de mi origen.

UN PASEO DE CAMPO, LLENO DE HISTORIAS

Todos los marzos hacemos con D. algún paseo corto, con motivo de nuestro aniversario de casados. Este año decidimos irnos a pasar 4 días a San Pedro del Timote. Esa estancia, con mucha historia es parte de uno de los libros que tengo en nuestra mesa ratona del living. Se llama "Hoteles con Encanto en Uruguay" y tanto las fotos como las pistas de la historia que encontré en ese libro me hicieron ir hasta allí para verlo.

No había reparado, hasta un par de años atrás, en ese interés que tengo detrás de los lugares, objetos y personas llenos de historias.

Aquí les dejo algunas postales de ese fin de semana.

La entrevistada fui yo

Este mes no te traigo un podcast, pero me traigo entre manos a una mujer que seguro traerá muchas historias a nuestra mesa. Ella, junto a su hermana, se dedica a la restauración y hace muchos muchos años que tienen un taller con múltiples oficios. Si ¡en plural! Ya la conocerán en el próximo episodio del podcast.

En el mes de la mujer fui entrevistada por una marca de joyería: NC Joyas. La entrevista fue con preguntas bien profundas y la disfruté mucho.

Espero este abril que comienza nos encuentre con mucha calma y conexión.

Con cariño,

Valeria

LEYENDO DE 2 LIBROS SOBRE MUJERES

No me siento orgullosa de hacer cosas al mismo tiempo, pero actualmente estoy leyendo 2 libros.

Leo de a dos, porque no me gusta el efecto de terminar un libro y quedar sin nada. Me encanta continuar con el otro. Además sucede que a veces no estoy de humor para uno y voy por el otro, cuando no me pica la curiosidad para un tercero.

Estoy leyendo un libro que trata de 5 mujeres amigas: "Mujeres que compran flores" de Vanessa Montfort.

Y "Mujeres Uruguayas: el lado femenino de nuestra historia". Este libro me lo encontré en la casa de alquiler de verano, y lo conseguí usado con la misma tapa que aquel que leí en verano.

¡Me encantaría que me compartas qué estás leyendo en este momento!

ESCUCHANDO

Entrevista a Narda Lepes

A partir de un fragmento que se hizo viral en redes, y salió también en notas del diario local, me dio mucha curiosidad escuchar la entrevista completa. Me parece que muestra tal cual su esencia de hablar sin pelos en la lengua.

EL PRÓXIMO LIBRO A LEER

Zensorialmente: Dejá que tu cuerpo sea tu cerebro

Escuché la entrevista que le hizo Fantino a Estaninslao Bachrach sobre su nuevo libro. Y la verdad es que es el próximo en la lista a comprar

Montevideo, Uruguay
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